Un sitio Web debe ser sobre todo accesible y agradable.
La organización inicial es muy importante para poder
utilizar eficazmente las herramientas y tomar decisiones oportunas.
Vamos a iniciar con la concepción del diseño Web, a explicar
las estrategias de diseño y a cómo organizar las ideas.
1. Orientada al Usuario:
Primero al Usuario (sí, las personas que visitaran la página
Web) y, como consecuencia, al público objetivo. Que en un primer vistazo se
sepa quién eres y qué haces. Puedes apoyarte en elementos creativos como
ilustraciones, colores, fotografías, etc., pero nunca hay que olvidar que si se
ha generado una visita, es por algo… También en este punto es interesante
observar que no todas tus visitas serán mediante Firefox, por ejemplo. Cuidar
los detalles según los navegadores y dispositivos debería ser un must!
2. Usabilidad en la Navegación:
Los usuarios “escanean visualmente” una Web a una velocidad
demasiado elevada. Son ya famosos los estudios sobre el Triangulo de Oro en
Google (resultado patrocinado y 1-2 resultados naturales), sobre la importancia
de las esquinas superiores en la izquierda o sobre el zig-zag de los ojos: los
patrones en forma de F. Existen distintos elementos que pueden ayudar a mejorar
la Usabilidad en la Navegación que no deberían quedarse en el olvido. Algunos
de ellos podrían ser el uso de distintos tamaños de tipografías para presentar
un concepto, un orden jerárquico en la organización de secciones (las más
importantes, siempre primero) o un correcto uso del color para la atracción
visual del usuario, siempre de un modo claro y conciso.
3. Aprovecha el Contenido:
Este es uno de los elementos básicos que cuesta más de
encontrar, ya que supone una carga de trabajo extra. Nos referimos a que si una
empresa tiene un know-how adquirido en algún campo ¿por qué no lo aprovecha
también en su web? Un contenido relacionado, profesional, actualizado… tiene un
valor extremadamente alto. Ya sea en formato blog corporativo o en la continua
actualización de secciones/novedades/ofertas/etc. No hay nadie mejor que tú
para vender tu propio producto-servicio.
4. La famosa
conversión:
Entramos en un elemento clave, la conversión. Primero, será
necesario definirla: conseguir un nuevo cliente, un nuevo lead, una
recomendación, un click a la sección clave… Tiene tanta importancia su
definición como su propia consecución (y análisis posterior con Google
Analytics). De lo contrario, sería “ir a ciegas”. Podemos utilizar recursos
creativos que obliguen al cerebro del visitante a prestar un poco más de
atención para acabar atrayéndolo dónde nos interese. El uso de negritas,
cursivas, imágenes, vídeos, contrastes y, sobretodo, botones, hacen que la
conversión ocurra de un modo casi natural y útil para el usuario.
5. Pensando en los Buscadores:
Si el usuario no te encuentra en los buscadores, tenemos un
problema. “Capitán Obvio” en toda regla, ya que para entendernos, diseñamos
para el usuario y programamos para el buscador. Habitualmente, los buscadores
generan un porcentaje elevadísimo del total de visitas, así que más vale
optimizar todos aquellos detalles que generen una visita de calidad. Es decir,
si busco un tipo de servicio concreto, no me gustaría llegar a la página de
inicio de un proveedor… me gustaría llegar directamente hacia aquello que estoy
buscando. Todos los elementos internos de la Web deben remar en la misma
dirección, deben sumar (así entendemos el SEO).
6. El Primer impacto:
No tendremos una segunda ocasión de causar un buen primer
impacto, así que hay que cuidar estos detalles. Desde los primeros inputs que
presentamos hasta el tiempo de carga de la Web. Existen distintos estudios que
explican que el tiempo de decisión de permanencia en una Web son 7 segundos.
Hace poco, salió otro estudio que comentaba que eran 5. El escaneo del usuario
es cada vez más rápido. Entendemos la Web como un eje principal de todas
aquellas acciones de Marketing Online, como una herramienta propia a la que se
le puede sacar mucho rendimiento.
7. ¿Tenemos en cuenta las Redes Sociales?
Tampoco podemos dejar de lado las herramientas (externas)
sociales, como Facebook, Twitter, Youtube, Google+, Pinterest… Indudablemente,
hay que tenerlas presentes y las mostraremos en la Web según el grado de
importancia que les queramos otorgar. En
este punto, es interesante remarcar que, si hemos atraído una visita a nuestra
Web, ¿es realmente necesario “enviarlo” a una plataforma externa? Somos
partidarios de que una visita a nuestra Web sea ya un objetivo cumplido
Morell, A. (15 de Marzo de 2012). http://www.departamentodeinternet.com.
Recuperado el 4 de Octubre de 2015, de http://www.departamentodeinternet.com:
http://www.departamentodeinternet.com/7-elementos-basicos-que-deberia-tener-toda-web/
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